Son las siete de la mañana, tienes la pizarra en blanco y en cámara te queda medio calabacín, unas pechugas y el arroz de ayer. Hay que sacar el menú del día, escribirlo antes de abrir y contestar a la señora de ayer, que preguntó si el guiso llevaba gluten. Esta guía va de usar la IA para restaurantes en esos ratos: los de antes de que entre el primer cliente.
Y la carta sigue siendo aquel Word de hace tres años donde pone «Ensalada mixta 8,50» a secas. Los alérgenos, en un folio detrás de la barra que ya nadie mira. Las instrucciones del turno, en tu cabeza, que es un sitio incomodísimo para que las consulte el chaval nuevo del sábado.
La buena noticia: todo ese papeleo que rodea a la cocina se hace en una tarde. Sin instalar nada y sin pagar nada, con la versión gratuita de ChatGPT o de Gemini. Lo que no va a hacer la IA es cocinar, decidir tus precios ni saber qué lleva tu guiso. Eso sigue siendo tuyo.
En esta guía te enseño a usar la IA para restaurantes por bloques, con los ocho prompts (las instrucciones que le das a la IA) completos y en orden: la carta a limpio, las descripciones, el menú del día, el escandallo, el aviso de alérgenos, el guion de sala, las instrucciones de turno y el texto de la pizarra. Están todos aquí dentro, gratis y enteros.
Por qué la IA para restaurantes sirve aquí y no en cualquier cosa
- Una carta bien escrita vende más que una lista de precios. Cuando un plato pasa de «Ensalada mixta» a «Ensalada de tomate de temporada, atún y cebolla dulce», el cliente sabe qué le van a traer y se anima a pedir más.
- El menú del día sale en un rato con lo que ya tienes. Le dices lo que hay en cámara y te propone combinaciones que casan. Tiras menos comida, que es dinero ya pagado.
- Los alérgenos por escrito no son un extra, son obligatorios. El Reglamento (UE) 1169/2011 y el Real Decreto 126/2015 obligan a informar de los 14 alérgenos también en los platos que sirves sin envasar. La IA ordena y da formato; lo que lleva cada plato lo confirmas tú.
Con qué se hace: dos herramientas gratis y tu móvil
Todo lo de esta guía de IA para restaurantes se hace sin suscripción. Si dudas cuál te encaja, lo tienes por casos en la comparativa de herramientas de IA.
ChatGPT en su versión gratuita
Es el que mejor escribe con tono: descripciones, guion de sala, pizarra. Y lee fotos, así que puedes fotografiar la carta escrita a mano y que la pase a texto. Su límite real: la versión gratuita tiene tope de uso, también al subir fotos y archivos.
No te doy una cifra porque esos topes cambian sin avisar y sin anuncio oficial; la propia app te avisa cuando llegas. Ve por tandas y guarda cada resultado según lo saques. Abre además un chat nuevo por cada bloque: cuando la conversación se alarga, empieza a olvidar el principio.
Gemini en su versión gratuita
Sirve para lo mismo y viene cómodo si ya llevas el bar con Gmail y Drive. Su límite real: la versión gratuita también tiene tope de uso. Si un día te corta, sigues al rato o te pasas a la otra. No pasa nada por tener las dos.
Tu móvil y una hoja de cálculo
El móvil, para las fotos: la carta antigua, la pizarra de la semana pasada, el albarán del proveedor. Y una hoja de cálculo cualquiera para pegar el escandallo y comprobar las sumas a mano. Ese paso no es opcional, y ahora te digo por qué.
El método: cinco bloques y una tarde

El orden importa, porque cada bloque usa lo que sale del anterior. No empieces por las descripciones si aún no tienes la carta pasada a limpio.
Bloque 1. La carta, a texto ordenado
Junta lo que tengas: el Word viejo, las fotos de la carta de la pared, los papeles de la cocina. Le pides que lo devuelva por secciones y con el precio de cada plato, y en cinco minutos tienes una carta limpia. Léela entera: habrá platos que ya no haces y precios de hace dos subidas de proveedor. Corrígelo ahora, que todo lo demás parte de aquí.
Bloque 2. Las descripciones que sí apetecen
Aquí es donde más se nota, pero ojo con pasarse. Si la dejas suelta te saca «sinfonía de sabores de la huerta mediterránea», y eso en un bar de menú hace el efecto contrario. En el prompt le pones tope de palabras y le prohíbes el postureo.
El truco es darle tres datos por plato: ingrediente principal, cómo lo haces y algo que lo distinga. Si le das solo el nombre, se lo inventa. De eso va buena parte de la guía de prompts paso a paso: cuanto más concreto eres tú, menos se inventa la IA.
Bloque 3. El menú del día y el escandallo
Abres la cámara, le dictas lo que hay y le pides dos o tres primeros, dos o tres segundos y un postre que casen entre ellos. En un rato tienes el borrador del menú de mañana, y tú decides qué entra.
El escandallo (lo que te cuesta cada plato en materia prima) es otra historia. La IA monta la tabla y explica el razonamiento, pero los números los revisas tú con la calculadora: los modelos fallan sumando y un escandallo torcido te lo comes en cada servicio durante meses.
Dos apuntes de método: se trabaja con precios sin IVA y contando la merma (lo que se pierde al limpiar y cocinar), y el porcentaje de coste que te conviene es el que salga de tus números, revisado con tu gestor.
Bloque 4. Los alérgenos (léelo entero antes de tocar nada)
La IA no sabe lo que llevan tus platos. No conoce tu receta, no sabe si tu proveedor de pan cambió la harina ni si el aceite de la freidora es el mismo donde rebozas la merluza. Si le pides «dime los alérgenos de mi carta», te contestará con toda la seguridad del mundo y con una respuesta genérica sacada de recetas estándar. En alérgenos, eso es peligroso.
Lo que sí hace bien: dar formato a lo que le das tú, montar la tabla, generar las comprobaciones para que repases plato por plato y escribir el aviso para la carta y para el equipo. El contenido lo pones tú y lo valida el responsable del establecimiento. Siempre.
Y ten claro qué te pide la norma. El artículo 6 del Real Decreto 126/2015 permite dar la información de alérgenos de palabra, pero solo si en el establecimiento existe por escrito o en formato electrónico y es fácilmente accesible para el personal, para las autoridades de control y para el cliente que la pida.
Además hay que indicar de forma visible dónde se consulta esa información. Lo que sale del prompt 5 es el borrador de ese documento, no el documento validado.
Bloque 5. Sala, turnos y pizarra
Lo último es lo que ahorra tiempo cada día. El guion de sala (cómo se presenta el menú, qué se recomienda, cómo se pregunta por alergias) se escribe una vez y sirve todo el año. Las instrucciones de apertura y cierre evitan que el domingo te llamen preguntando dónde está la llave de la cámara. Y la pizarra sale en treinta segundos cada mañana.
Los 8 prompts exactos, en orden
Cópialos tal cual y cambia lo que va [entre corchetes]. Si quieres más para otras tareas del negocio, en la lista de prompts hay bastantes.
1. Pasar la carta desordenada o escrita a mano a texto estructurado
Actúa como responsable de sala de un [tipo de local: bar de menú / restaurante de carta / cafetería] en [ciudad].
Te paso mi carta actual, que viene de [una foto escrita a mano / un Word antiguo / papeles sueltos] y está desordenada. Devuélvemela por secciones (entrantes, primeros, segundos, postres, bebidas), con una línea por plato: nombre exacto y precio.
Reglas: no inventes ningún plato ni ningún precio. Si algo no se lee o falta el precio, escribe [REVISAR] en vez de rellenarlo. No cambies todavía los nombres.
Al final, lista aparte todo lo que hayas marcado como [REVISAR].
Mi carta: [pega el texto o sube la foto]
2. Reescribir las descripciones para que apetezcan y suban el ticket
Eres redactor de cartas de restaurante en España. Escribes claro y sin florituras.
Te paso mis platos con tres datos de cada uno: ingrediente principal, cómo lo elaboro y algo que lo diferencia. Escribe una descripción por plato, de máximo [15] palabras, en español de España, que dé ganas de pedirlo.
Prohibido: adjetivos vacíos tipo «explosión de sabor», «sinfonía», «auténtica experiencia», «de la abuela». Prohibido inventar ingredientes, orígenes, denominaciones de origen o técnicas que yo no te haya dicho.
Marca con un asterisco los 3 platos donde la descripción más puede subir el ticket medio, con una línea explicando por qué.
Mis platos: [pega la lista con los tres datos de cada uno]
3. Montar el menú del día con lo que tienes en cámara
Ayúdame con el menú del día de mañana para mi [bar de menú] en [ciudad], a [X] euros el menú.
Tengo en cámara y despensa: [lista todo, con cantidades aproximadas].
Propón [3] primeros, [3] segundos y [2] postres que pueda hacer con eso más lo básico que siempre tengo (aceite, ajo, cebolla, arroz, pasta, huevos, harina).
Condiciones: que no se repita la base entre primeros y segundos, que haya un plato de cuchara y una opción sin carne, y que se gaste primero lo que antes se me va a estropear.
Dime también qué me sobra y qué hacer con ello pasado mañana. No inventes ingredientes que no estén en mi lista.
4. Escandallo y propuesta de precio de venta
Antes de usarlo: la IA se equivoca sumando y multiplicando. Este prompt le obliga a enseñar cada operación justo para que tú las rehagas con la calculadora. Ningún precio sale a la carta sin ese repaso. Los porcentajes entre corchetes son escenarios que eliges tú, no una recomendación nuestra: el bueno es el que salga de tus números con tu gestor.
Vamos a hacer el escandallo de un plato, siempre con precios sin IVA.
Plato: [nombre]. Raciones que salen: [número].
Ingredientes, una línea por cada uno: [ingrediente – cantidad usada – precio de compra por kilo o litro]. Merma estimada: [%] en [qué ingredientes], que es lo que se pierde al limpiar y cocinar.
Hazme una tabla con ingrediente, cantidad por ración, coste por ración y porcentaje sobre el coste total. Suma el coste de materia prima por ración.
Después calcula qué precio de venta necesitaría en tres escenarios de coste de materia prima: [25%], [30%] y [35%] sobre el precio de venta sin IVA.
Muestra todas las operaciones paso a paso para que pueda comprobarlas con la calculadora. No redondees por tu cuenta sin avisarme.
5. Preparar el aviso de alérgenos para la carta y para el equipo
Aviso antes de copiar este prompt, y va en serio: la IA no puede saber lo que llevan tus platos. Si le preguntas los alérgenos de un plato por su nombre, te responderá con aplomo y con una receta estándar que no es la tuya. Un error aquí puede mandar a alguien al hospital, y además informar de los 14 alérgenos es una obligación legal tuya, no de la herramienta. Usa esto solo con la lista completa de ingredientes delante, etiquetas de proveedor incluidas, y valida la tabla plato por plato como responsable del establecimiento antes de que salga a sala.
Fíjate en cómo está escrito: no le pides que adivine, le pides que ordene lo que le das tú y que te obligue a comprobarlo.
Necesito ordenar la información de alérgenos de mi carta. IMPORTANTE: no deduzcas ni supongas los alérgenos de ningún plato. Trabaja solo con los ingredientes exactos que yo te doy.
Los 14 alérgenos de declaración obligatoria son: cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche y derivados (incluida la lactosa), frutos de cáscara, apio, mostaza, granos de sésamo, dióxido de azufre y sulfitos, altramuces y moluscos.
Mis platos, con TODOS sus ingredientes, incluidos caldos, salsas, fondos, rebozados y aliños: [pega la lista].
1) Tabla con una fila por plato y una columna por alérgeno, marcando solo lo que se deduzca directamente de los ingredientes que te he dado. Si un ingrediente es ambiguo («caldo», «pan rallado», «salsa»), no marques nada: llévalo a una lista de PENDIENTES DE CONFIRMAR y dime qué preguntarle a mi proveedor.
2) Lista de comprobaciones que debo repasar plato por plato antes de dar la tabla por buena, incluyendo contaminación cruzada (misma freidora, misma tabla, mismo aceite).
3) Un aviso corto para imprimir en la carta y una nota interna con qué contestar exactamente cuando un cliente pregunte por alergias.
Cierra diciendo que la tabla no es definitiva y que debe validarla el responsable del establecimiento.
6. El guion de sala: cómo presentar el menú y qué recomendar
Escribe el guion de sala para el equipo de mi [tipo de local] en [ciudad]. Tono: [cercano y rápido / formal]. Incluye:
– Cómo se saluda y se sienta a un cliente nuevo.
– Cómo se canta el menú del día en menos de 20 segundos, sin leerlo como una lista.
– Qué dos platos recomendar y con qué frase concreta. Son estos: [platos con más margen o que quiero mover].
– Qué contestar a «¿qué me recomiendas?», «¿esto qué lleva?» y «¿tarda mucho?».
– Cómo se pregunta por alergias SIEMPRE, antes de la comanda, y qué se hace si el cliente dice que sí tiene una.
– Cómo se ofrece postre y café sin que suene a subir la cuenta.
Frases cortas, en español de España, que se digan de memoria. Nada de lenguaje de manual corporativo.
7. Instrucciones de apertura y cierre del turno
Convierte esto en dos checklists numeradas, APERTURA y CIERRE de turno, para mi [tipo de local].
Cómo lo hacemos: [explícalo como se lo contarías a alguien nuevo, del tirón, aunque quede desordenado].
Cada punto, una acción concreta con quién la hace y cuánto tarda, en el orden real.
Muy importante: si falta algo o he dado algo por supuesto, NO lo rellenes por tu cuenta. Ponlo al final en una lista de «preguntas que me faltan por responder».
Termina con la versión corta para imprimir en un A4 y colgarla en la cocina.
8. El texto de la pizarra del día
Escribe la pizarra de mi [bar] para hoy. Máximo [4] líneas y que se lea desde la acera.
Hoy tenemos: [platos del menú del día y precio]. Tono: [gracioso y de barrio / directo y claro]. Español de España.
Dame [3] versiones para elegir. No inventes platos, precios ni ofertas que no estén en mi lista. Nada de juegos de palabras forzados ni hashtags: que se entienda a dos metros y en dos segundos.
Dónde falla la IA para restaurantes y cuándo no usarla
- En alérgenos, la IA no decide nada. No puede conocer la composición real de tus platos ni tus contaminaciones cruzadas. Informar de los 14 alérgenos es una obligación legal y un fallo aquí no acaba en un cliente enfadado, acaba en un problema de salud. La tabla la valida el responsable del establecimiento, plato por plato y con los ingredientes delante.
- Se puede informar de palabra, pero tiene que existir por escrito. El Real Decreto 126/2015 admite darlo oralmente siempre que en el local exista esa información por escrito o en formato electrónico, accesible para el personal, para la inspección y para el cliente que la pida, y que esté indicado de forma visible dónde consultarla. Lo que sale del prompt 5 es el borrador de ese documento, no el documento validado.
- Se equivoca sumando. Los escandallos se comprueban con calculadora, número a número. Un céntimo mal en un plato que sacas cien veces por semana son miles de raciones al año con el precio torcido.
- Se inventa cuando le falta información. Rellena huecos con lo que le suena: ingredientes que no usas, denominaciones de origen que no tienes, técnicas que no haces. En una carta, eso es publicidad engañosa. Por eso todos los prompts de arriba le prohíben inventar de forma explícita.
- Escribe demasiado bonito si la dejas. Las descripciones grandilocuentes en un menú del día quedan raras y restan credibilidad. Tope de palabras y prohibición de adjetivos vacíos, siempre.
- No pegues datos personales. Ni de clientes, ni de empleados, ni de proveedores con su NIF. Para nada de esta guía hace falta.
- No la uses donde manda el criterio profesional. Precios finales, decisiones de proveedor, temas del convenio o cualquier cosa fiscal: eso lo hablas con tu gestor. La IA prepara el borrador y las preguntas, no la decisión.
Empieza por un bloque, no por los cinco
Si nunca has usado esto, no arranques por el escandallo. Coge la carta, pásala a limpio con el prompt 1 y reescribe cinco descripciones con el prompt 2. Media hora. Cuando veas el resultado impreso encima de la mesa sabrás si te compensa seguir.
El bloque de alérgenos déjalo para el día que tengas la cabeza despejada y las etiquetas de tus proveedores delante, porque ese no se hace con prisa: ahí la IA te ahorra picar y ordenar, no comprobar. El resto (carta, menú del día, escandallo, sala y pizarra) sí cabe en una tarde, y a partir de mañana lo tienes hecho.
¿Te gustó este contenido? Si es así, síguenos en @SimplificaConIA y descubre otras guías paso a paso para usar la IA como un profesional.







