Cursor es un editor de código con inteligencia artificial construido sobre VS Code. La idea es sencilla: en lugar de saltar entre el editor y un chat de IA en otra pestaña, tienes el modelo trabajando dentro del propio entorno, con acceso al contexto de todo tu proyecto. Resuelve un problema muy real para quien programa a diario: pegar fragmentos sueltos en un chat externo hace que la IA pierda el hilo de cómo encaja tu código. Aquí no: entiende la estructura completa y propone cambios que tienen sentido en tu base de código.
¿Para qué destaca?
Su función estrella es Composer, que permite edición multi-archivo y muestra cada diff antes de aplicarlo, así revisas lo que va a tocar antes de aceptarlo. Esto es clave cuando le pides un refactor que cruza varios ficheros: ves exactamente qué cambia y dónde, y decides. El autocompletado también va más allá del típico: predice la siguiente edición de forma bastante acertada. Y un detalle que agradecemos mucho es que puedes elegir el modelo según la tarea (Claude, GPT-4o o Gemini), en vez de quedarte atado a uno solo. Casos de uso reales: arrancar una feature desde cero describiéndola en lenguaje natural, depurar un error pasándole el contexto del proyecto, o modernizar código heredado con cambios coordinados entre archivos.
En cuanto a precio, hay un plan Gratis y un plan Pro por 20 $/mes. Aquí toca ser honestos: la versión gratuita se queda corta enseguida, y con el plan Pro los créditos de los modelos premium se gastan más rápido de lo que uno espera si lo usas de forma intensiva. Es algo a tener en cuenta antes de depender de él a tope.
¿Para quién merece la pena?
Si ya vienes de VS Code, la transición es prácticamente nula: conservas extensiones, temas y atajos. Por eso lo recomendamos sobre todo a desarrolladores que programan a diario y quieren ganar velocidad sin cambiar de herramienta. Para quien solo toca código de forma muy puntual, quizá el plan gratuito no compense el salto.