Grabaste la reunión del martes. Cuarenta minutos de audio en el móvil, con un nombre tipo «Grabación 12». No lo ha escuchado nadie, tú tampoco, y el acta sigue sin escribirse. Esta guía va de arreglar eso: montar el acta de reunión con IA en unos diez minutos y sin volver a oír el audio entero.
Y lo caro no es el audio sin escuchar. Lo caro es lo que pasa el lunes siguiente: alguien pregunta qué se decidió al final con el proveedor, nadie se acuerda del todo, y os pasáis otra media hora decidiendo lo mismo que ya habíais decidido. Tres personas, media hora, cada dos semanas. Echa la cuenta a final de año.
La buena noticia es que esto se arregla sin pagar nada. Grabas con el móvil que ya llevas encima, pasas el audio a texto con un transcriptor que funciona dentro de tu propio ordenador (el audio no sale de ahí) y le pides a un chat de IA en su versión gratuita que lo convierta en acta, decisiones y tareas con nombre y fecha. Cero euros y tres pasos.
Aquí tienes el flujo completo: cómo grabar sin liarte, cómo transcribir sin subir el audio a ningún servidor ajeno, los seis prompts (las instrucciones que le das a la IA) exactos que convierten una transcripción caótica en un acta que la gente sí se lee, y —esto pesa lo mismo— dónde se equivoca la IA y qué tienes que revisar tú antes de mandar nada.
Por qué esto importa más de lo que parece
Hacer un acta de reunión con IA no va de tener papeles bonitos ni de parecer una multinacional. Va de tres cosas muy concretas.
- Las decisiones dejan de repetirse. Cuando hay un texto con lo que se acordó, nadie vuelve a abrir el melón tres semanas después alegando que «no quedó claro». Se acabó decidir dos veces lo mismo.
- Las tareas tienen dueño. Un acta sin responsable ni fecha es un resumen bonito. Un acta que pone «Marta, jueves 14» es un compromiso. La diferencia entre las dos cosas se nota en la reunión siguiente.
- Recuperas un rato que no tienes. Escribir un acta a mano se te puede ir a media hora larga escuchando el audio a trompicones. Con este flujo son bastantes menos, y la mayor parte de ese tiempo lo dedicas a revisar, que es justo lo único que la IA no puede hacer por ti.
Las tres herramientas que vas a usar (y lo que no hacen)
Tres piezas. Ninguna cuesta dinero y ninguna te pide tarjeta.
1. La grabadora del móvil (o un grabador de pantalla si la reunión es online)
Si la reunión es presencial, la grabadora que ya viene en el móvil te sobra. Déjalo en el centro de la mesa, boca arriba, no dentro del bolsillo ni debajo de una carpeta. La calidad del audio marca la calidad de todo lo que viene después.
Si la reunión es por videollamada, puedes usar el grabador de pantalla gratuito de la casa, que graba pantalla y micrófono sin subir nada a internet.
Límite real: es un programa para Windows 10 y 11, y graba lo que entra por tu micrófono. Antes de una reunión que te importe, haz una prueba de 30 segundos con alguien en remoto y escúchala. Si a la otra persona no se le oye, saca el móvil y grábalo desde al lado del altavoz. Es cutre, pero funciona.
2. Un transcriptor que funcione en tu ordenador
Aquí está la pieza que casi nadie conoce. El transcriptor de audio a texto gratuito usa Whisper —el modelo de transcripción de código abierto de OpenAI, que se defiende muy bien en español— ejecutándose dentro de tu propio equipo. Sin registro, sin límite de minutos y con el audio quedándose donde está: en tu disco duro.
Traga MP3, WAV, M4A, MP4, MKV y compañía, y te devuelve un TXT o unos subtítulos .srt. Con el TXT vas sobrado para lo nuestro.
Límite real: también es un programa de Windows 10 y 11, y hay tres tamaños de modelo (Tiny, Base y Small) que no dan lo mismo. El pequeño es rápido y comete más errores; el mayor tarda más y acierta más. Para una reunión de trabajo con varias voces, tira del más grande que aguante tu ordenador. Y la primera vez tienes que descargar el modelo, así que no lo dejes para cinco minutos antes.
3. Un chat de IA cualquiera, en su versión gratuita
ChatGPT, Gemini o Claude. Da igual cuál: para convertir una transcripción en un acta los tres van bien y la versión gratuita te vale de sobra. Aquí no necesitas nada de pago.
Límite real: las versiones gratuitas tienen topes de uso y cambian cada dos por tres. Para un acta a la semana no lo vas a notar. Si tu transcripción es muy larga y el chat se atraganta o te corta la respuesta, pártela en dos mitades y pide el acta por partes.
Antes de grabar nada: avisa, y no uses la grabación para otra cosa
Este aviso va aquí, antes de los prompts, a propósito. En una reunión hay voces de otras personas, y eso son datos personales. Grabar no es una decisión solo tuya.
En mayo de 2026 la Agencia Española de Protección de Datos sancionó con 3.000 euros a una empresa que grabó una reunión por videoconferencia. La empresa sí había avisado de que se grababa. El problema vino después: usó esa grabación como si fuera el acta y se la pasó a terceros, y para eso nadie le había dado permiso. La AEPD lo resolvió como infracción del artículo 6 del RGPD, el de la base legal para tratar los datos.
La lectura para tu negocio es sencilla: avisar de que grabas no es un cheque en blanco para lo que hagas luego con la grabación. Cuatro reglas y sigues.
- Dilo en voz alta antes de darle al botón, y di para qué. «Voy a grabar esto para sacar el acta y borro el audio cuando esté escrita». Diez segundos.
- Usa la grabación solo para eso. Es material de trabajo para redactar el acta, no un documento que se reenvía ni algo que sustituya al acta.
- No se la pases a quien no estuvo. Lo que circula es el acta escrita, revisada por ti. El audio no sale de la carpeta.
- Borra el audio cuando el acta esté cerrada. Guardarlo «por si acaso» es acumular un problema en una carpeta. Y si alguien dice que prefiere que no se grabe, no grabas: tomas notas y ya está.
Y que quede claro: esto no es asesoramiento legal. Si la reunión es delicada —un conflicto, una negociación, algo que afecte a la relación laboral con alguien—, pregunta a tu asesor antes de grabar.
El método paso a paso, de la nota de voz al acta

Paso 0. Avisa de que vas a grabar. Lo que acabas de leer arriba. No es una formalidad, es lo que te ahorra un disgusto.
Paso 1. Graba con cabeza. Al empezar, di la fecha y quién está en la sala. Suena tonto, pero es lo que hace que la IA luego rellene bien el apartado de asistentes en lugar de inventarlo. Si alguien se incorpora a mitad, dilo también.
Paso 2. Transcribe. Pasas el archivo por el transcriptor, eliges español y esperas. Te sale un TXT largo, feo, sin puntos ni comas en muchos sitios y con las voces mezcladas. Está bien así, no lo toques.
Paso 3. Dos minutos de limpieza. Abre el TXT y escribe arriba del todo, a mano, cuatro datos: fecha, duración, quién asistió y quién faltaba. Nada más. Estos dos minutos son los que más calidad le suman al acta, porque la IA deja de adivinar.
Paso 4. Pide el acta. Copias la transcripción entera al chat con el prompt 1 de la lista de abajo. Casi al momento tienes tu primer acta de reunión con IA, estructurada por temas, decisiones y tareas.
Paso 5. Revisa y reparte. Lees el acta buscando dos cosas: cifras y nombres propios. Corriges lo que haga falta, y solo entonces la envías, siempre como borrador y dando un día para que la gente corrija. El acta no queda cerrada hasta que nadie protesta.
Los prompts exactos para tu acta de reunión con IA
Van los seis completos y en orden. Lo que está [entre corchetes] lo cambias tú. Cópialos tal cual: la parte aburrida de cada prompt (las reglas del final) es justo la que evita que la IA se invente cosas.
Antes de usarlos, ten esto presente: la transcripción automática se equivoca con los nombres propios y con las cifras, y la IA arrastra ese error sin avisar. Por eso el prompt 1 le pide marcar con [?] lo que no tenga claro. Los importes, las fechas y los nombres del acta los verificas tú antes de enviarla, uno a uno. Ese paso no es opcional.
1. El acta completa
El prompt principal. Los otros cinco cuelgan de este.
Eres mi ayudante de actas. Te paso la transcripción automática de una reunión de [describe tu negocio: un taller mecánico de 6 personas, una asesoría de 3, etc.]. Fecha: [fecha]. Asistentes: [nombres y qué hace cada uno]. Ausentes: [nombres]. Conviértela en un acta con esta estructura: 1) Datos de la reunión (fecha, duración, asistentes, ausentes). 2) Temas tratados, uno a uno, con un resumen de 2 o 3 líneas cada uno. 3) Decisiones tomadas, en frases cerradas que empiecen por «Se acuerda». 4) Tareas, cada una con responsable y fecha. 5) Temas que quedaron sin cerrar. Reglas importantes: usa solo lo que aparece en la transcripción y no añadas nada de tu cosecha. Si algo no se llegó a decidir, escríbelo como «sin cerrar» en vez de suponer un desenlace. Marca con [?] los nombres propios y las cifras de los que no estés seguro. Escribe en español de España, claro y sin florituras.
2. Solo las tareas, en tabla
Esta es la parte del acta que de verdad usa la gente. Pídela aparte para poder pegarla en el grupo o imprimirla.
De esta misma transcripción, extrae SOLO las tareas. Devuélvemelas en una tabla de cuatro columnas: tarea (empezando siempre por un verbo), responsable, fecha límite y de qué tema salió. Si no se dijo responsable, pon «sin asignar». Si no se dijo fecha, pon «sin fecha». No rellenes ninguna de las dos por tu cuenta. Ordena la tabla por fecha, de lo más cercano a lo más lejano, y deja las tareas sin fecha al final. Debajo de la tabla, dime cuántas tareas se han quedado sin responsable.
3. El resumen para quien no vino
Resume esta reunión en 5 líneas para [nombre], que no pudo asistir y hace [su función en el negocio]. Que entienda en 20 segundos qué se decidió y qué le afecta a él o ella directamente. Sin introducción, sin contexto general, sin «en la reunión de hoy se trataron varios temas». Al grano. Si hay algo que necesita una respuesta suya, ponlo en la última línea empezando por «Necesitamos que…».
4. Lo que se quedó a medias
Este es el prompt que más sorprende. Lo que no se decide es lo que se repite reunión tras reunión.
Revisa la transcripción y dime qué temas se abrieron y se quedaron sin decidir nada. Para cada uno indícame: de qué se hablaba, qué posturas hubo y qué falta exactamente para poder cerrarlo (un dato, un presupuesto, hablar con alguien concreto). Ordénalos de más a menos urgente y dime cuáles deberían entrar en el orden del día de la próxima reunión. Si un tema se abrió y se abandonó sin que nadie lo retomara, señálalo aparte. No supongas cierres que no estén en el texto.
5. El mensaje de seguimiento para el equipo
Porque el acta en PDF no la abre nadie, pero el mensaje del grupo sí se lee.
Escribe el mensaje de seguimiento para el grupo de WhatsApp del equipo a partir de esta acta. Máximo 10 líneas. Tono [cercano pero claro / formal, elige]. Estructura: una línea de contexto, las decisiones en dos o tres puntos, las tareas de cada persona con su fecha, y la fecha de la próxima reunión. Nada de «gracias a todos por vuestro tiempo» ni frases de relleno. Que se pueda leer de pie y en 15 segundos.
6. Comparar con el acta anterior
A partir de la segunda reunión, este prompt es el que más te va a enseñar: señala dónde se atasca el equipo de verdad. Necesitas tener guardada el acta anterior, así que guárdalas todas en la misma carpeta desde el primer día.
Te paso dos actas. Acta anterior: [pega aquí]. Acta de hoy: [pega aquí]. Dime cuatro cosas: 1) Qué tareas de la anterior aparecen hoy como hechas. 2) Qué tareas de la anterior no se mencionan hoy y, por tanto, probablemente sigan sin hacerse. 3) Qué temas se están repitiendo reunión tras reunión sin cerrarse nunca. 4) Qué personas acumulan tareas pendientes. Basándote solo en lo que ponen las dos actas, sin deducir estados que no aparezcan escritos. Sé directo y no suavices: esto es para que yo vea dónde se está atascando el equipo, no para quedar bien.
Si te va este formato de instrucciones largas y con reglas, en las guías de prompts paso a paso tienes el mismo enfoque aplicado a presupuestos, atención al cliente y papeleo.
Ojo con esto: dónde falla el acta de reunión con IA
Esta parte es la que no te van a contar en un vídeo de 60 segundos. Léela entera antes de mandar tu primera acta.
- La transcripción se come nombres propios y cifras. Aquí es donde falla siempre. Whisper es muy bueno en español, pero «Aitor» puede salir partido en dos palabras, el nombre de tu proveedor puede convertirse en cualquier cosa y un «cuatro mil doscientos» puede aterrizar como «42.000». Por eso el prompt 1 pide marcar con [?] lo dudoso: repasas esas marcas y vas rápido. Los números del acta los verificas tú, uno a uno, sin excepción.
- La IA rellena huecos con lo que suena verosímil. Si en la reunión el tema del precio se abrió y se quedó en el aire, la IA es perfectamente capaz de escribir «se acuerda revisar la tarifa en septiembre», porque es lo que suele pasar en las reuniones. No pasó. Lee el acta buscando frases que no recuerdas haber oído: si te chirría una, no estaba.
- Que el audio no salga de tu ordenador no es un detalle técnico. En una reunión de trabajo se habla de sueldos, de clientes con nombre y apellidos, de un proveedor que os está fallando y a veces del problema personal de alguien del equipo. Subir ese audio a un servicio online es sacarlo de casa. Por eso todo este flujo se apoya en transcripción local: no es purismo, es que el material es sensible de verdad.
- Cuidado también con lo que pegas en el chat. La transcripción se queda en tu ordenador, pero el texto que copias al chat de IA sí sale. Si en la reunión hay sueldos, datos de salud de alguien o clientes identificados con nombre y apellidos, quita o cambia esos fragmentos antes de pegarlos.
- El acta la valida una persona, no el chat. Envíala siempre como borrador, con un «si algo no es así, decídmelo hoy». Un acta que nadie ha confirmado es tu versión de la reunión, no la del equipo, por muy bien redactada que esté.
- Esto no sirve para actas con valor formal. Las actas de una junta de socios o de un consejo de administración tienen requisitos propios de forma y de contenido. Para eso, tu asesor o el libro de actas; lo de aquí es para las reuniones internas del día a día, que son la inmensa mayoría de las que tienes.
- Si una reunión no genera ni una decisión ni una tarea, el problema no era el acta. El prompt 4 te lo va a enseñar a la tercera semana, en blanco y negro. Es incómodo, pero es la información más útil que vas a sacar de todo esto.
Empieza por la reunión de esta semana
No recuperes las quince notas de voz atrasadas, que no lo vas a hacer. Coge la reunión de esta semana: avisa de que grabas, deja el móvil en la mesa, pasa el audio por el transcriptor y usa el prompt 1. Vas a tener el primer acta de reunión con IA de tu negocio antes de que se enfríe el café.
A la tercera reunión ya no vuelves atrás, porque lo que engancha no es el acta en sí: es entrar el lunes sabiendo exactamente quién había quedado en hacer qué. Eso es lo que había en esa nota de voz de cuarenta minutos que nunca escuchaste.
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