Cómo hacer presupuestos con IA en 10 minutos (y que te los acepten más)

Tabla de contenidos
Profesional de oficios escribiendo un presupuesto en una tablet en casa del cliente

Tabla de contenidos

Son las once de la noche y estás abriendo el presupuesto del último cliente para cambiarle el nombre, los metros y el total. Otra vez. Vas a tardar una hora larga, se te va a olvidar alguna partida y acabarás mandando un PDF con cuatro líneas sueltas y un número grande al final.

Y luego pasa lo de siempre. El cliente no entiende qué está pagando, así que lo único que puede comparar es el número. O aparecen extras que tú dabas por supuestos, él dice que eso no estaba hablado, y la discusión se come el margen del trabajo. Y si no contesta, tampoco le escribes: te da apuro parecer pesado.

La buena noticia es que la parte lenta de un presupuesto no es decidir el precio. Eso lo sabes tú en dos minutos porque llevas años en esto. El tiempo se te va en escribir: ordenar las partidas, poner unidades, redactar condiciones, explicar qué entra y qué no, montar el email de envío. Todo eso es texto, y el texto es exactamente lo que una IA hace bien. Usar la IA para hcer presupuestos no te va a decir cuánto cobrar, pero sí te quita de encima esa media hora.

No hace falta pagar nada. Con la versión gratuita de ChatGPT, Gemini o Claude te sobra para todo lo de esta guía. Tampoco tienes que cambiar de programa de facturación: la IA te da el texto y tú lo pegas donde ya trabajas, con tu logo y tu numeración de siempre.

En esta guía te enseño a hacer presupuestos con IA de principio a fin: convertir las notas de la visita en partidas ordenadas, escribir el apartado de «qué incluye y qué no incluye», montar tres opciones a partir de una sola, redactar condiciones y validez en cristiano, y mandar el email de envío y el de seguimiento a los cinco días.

Los seis prompts (las instrucciones que le das a la IA) van completos dentro del artículo, para copiar y pegar.

Por qué esto importa más de lo que parece

Hacer presupuestos con IA no va de escribir más rápido. Va de que te acepten más presupuestos. Tres razones concretas:

  • Recuperas horas que no cobras. Cuatro presupuestos al mes, a hora y media cada uno contando el email de envío, son seis horas al mes escribiendo gratis. Con este método bajas a diez o quince minutos, y el rato que queda lo dedicas a pensar el precio, que es lo único que no puede hacer nadie por ti.
  • Un presupuesto por partidas se discute por partidas. Cuando el cliente ve las líneas, las unidades y qué hay dentro de cada una, deja de comparar solo el total con el del vecino. Empieza a preguntar por cosas concretas, y ahí es donde tú ganas: porque sabes contestar.
  • Lo que pones por escrito no se discute después. El apartado de «qué NO incluye» es la línea más rentable de todo el documento. Te ahorra el marrón del mes que viene, la llamada incómoda y el trabajo regalado por no haberlo dejado claro en su momento.

Qué necesitas para hacer presupuestos con IA

Cualquiera de los tres chats grandes te sirve. Elige uno y acostúmbrate a él. Te cuento qué hace bien cada uno y, sobre todo, dónde tiene el tope la versión gratis, que es lo que nadie suele contarte.

ChatGPT (gratis)

Es el más conocido y el que mejor se maneja con tablas. Le pegas las notas, le pides el presupuesto por partidas y te lo devuelve ordenado en columnas que puedes copiar a tu hoja de cálculo.

Su límite real: en el plan gratuito solo tienes unos pocos mensajes con el modelo más potente dentro de una ventana de unas horas; cuando los gastas sigues escribiendo, pero con una versión más ligera hasta que se renueva. OpenAI avisa además de que esos topes son dinámicos y pueden variar. Para dos o tres presupuestos al día no lo vas a notar.

Gemini (gratis)

Va bien si trabajas con Google: te copias el resultado a Documentos o a Hojas de cálculo sin pelearte. También se le da bien redactar los emails de envío y seguimiento con un tono natural.

Su límite real: el plan gratuito tiene un consumo limitado que se renueva cada pocas horas y, encima, un tope semanal; no es un número fijo de mensajes, depende de lo largas y complejas que sean tus conversaciones.

Claude (gratis)

Es el que menos se pone cursi escribiendo emails comerciales en castellano. Si lo que más te cuesta es el texto de envío y no tanto la tabla, empieza por aquí.

Su límite real: la versión gratuita funciona por sesiones que se reinician cada cinco horas y no hay un número fijo de mensajes garantizado, porque depende de la demanda del momento.

Una advertencia que vale para los tres: estos topes cambian cada pocos meses y ninguna de las tres empresas garantiza un número fijo de mensajes en el plan gratuito. Tómalo como una foto de hoy, no como una tabla fija. Si algún día te salta el aviso de que has llegado al límite, no has hecho nada mal: espera un rato o sigue con el modelo ligero, que para redactar un presupuesto va sobrado.

Tu programa de facturación, o el Word de toda la vida

Aquí no cambia nada: sigues montando el documento donde lo montas ahora. El límite de la IA es este: te escribe el contenido, no te genera el PDF con tu logotipo, tu numeración ni tus datos fiscales. Y mejor así, porque tus datos y los del cliente no tienen por qué pasar por ningún chat.

El método: de la libreta al email enviado

Profesional de oficios escribiendo un presupuesto en una tablet en casa del cliente

Hacer presupuestos con IA sale mal cuando abres el chat y escribes «hazme un presupuesto de una reforma de baño»: te devuelve un texto genérico que no vale para nada. Sale bien cuando le das materia prima tuya y la llevas por pasos. Este es el orden.

Paso 1. Dicta, no escribas. Al salir de la visita, en el coche y antes de que se te olvide, grábate una nota de voz de dos minutos: qué has visto, qué medidas has tomado, qué te ha pedido el cliente, qué te preocupa del trabajo. Da igual que hables desordenado y te repitas. Luego pegas esa transcripción tal cual; la IA la ordena.

Paso 2. Dale contexto una sola vez. Antes del primer prompt, escribe cuatro líneas contando a qué te dedicas, qué tipo de trabajos haces, cómo hablas a tus clientes y qué partidas usas habitualmente. Guárdalo en las notas del móvil y pégalo al principio de cada conversación nueva. Es la diferencia entre un presupuesto genérico y uno que parece tuyo.

Si nunca has montado un prompt con contexto, en la guía de prompts paso a paso lo tienes explicado.

Paso 3. Saca las partidas. Prompt 1 y ya tienes la estructura: descripción, unidad, cantidad y hueco para el precio unitario. Fíjate en que le pedimos expresamente que NO invente precios y que te diga qué datos le faltan. Esa lista de «datos que faltan» suele ser la parte más útil: son justo las cosas que se te habrían olvidado preguntar.

Paso 4. Pon los precios y revisa las cuentas a mano. Los precios los pones tú, uno a uno. Y cuando tengas los totales, cógelos con la calculadora del móvil y compruébalos. No es una recomendación de manual: los modelos de lenguaje se equivocan sumando y multiplicando, y lo hacen con una seguridad pasmosa. Un fallo de un cero en una partida te lo comes tú.

Paso 5. Blinda el documento. Prompt 2 para «qué incluye y qué no incluye» y prompt 4 para las condiciones, la forma de pago y la validez de la oferta. Son diez minutos que te ahorran discusiones. Si además quieres jugar con tres opciones para que el cliente elija en vez de decir sí o no, ahí entra el prompt 3.

Paso 6. Envía y marca el día 5 en el calendario. El presupuesto no se manda a pelo con un «te adjunto lo que hablamos». Va con el email del prompt 5, que explica el porqué y no solo el cuánto. Y pones un recordatorio a cinco días: si no ha contestado, prompt 6 y a seguir. La mayoría de presupuestos no se pierden por caros, se pierden por olvidados.

Los prompts exactos

Aquí están los seis, enteros y gratis. Cópialos tal cual; lo que va [entre corchetes] es lo que cambias tú. Te recomiendo guardarlos en tu lista de prompts para tenerlos a mano el día que los necesites de verdad, que suele ser un viernes a las ocho.

Antes de pegar nada en el chat, tres reglas que no son opcionales:

  • Fuera los datos personales del cliente. Nombre completo, NIF, dirección, teléfono, correo o matrícula no pintan nada aquí: para redactar un presupuesto no hacen falta. Usa el nombre de pila o escribe «el cliente», y teclea los datos identificativos directamente en tu programa de facturación, fuera del chat. Repasa también las notas de la visita antes de pegarlas, que ahí es donde se cuela el teléfono o la dirección sin que te des cuenta.
  • Los precios los pones tú, siempre. La IA no conoce a tu proveedor, ni lo que tardas, ni el margen con el que vives. Por eso los prompts de abajo le piden expresamente que escriba [PRECIO] en vez de estimar. Si aun así te suelta una cifra, bórrala: es inventada.
  • Las cuentas se comprueban a mano. Multiplicaciones, totales, impuestos: pasa la calculadora o deja que lo calcule la hoja de cálculo. Estos modelos escriben muy bien y suman regular, y ese fallo te lo comes tú delante del cliente.

1. Convertir las notas de la visita en un presupuesto por partidas

Eres mi ayudante para preparar presupuestos. Me dedico a [tu actividad: reformas, fotografía, fisioterapia, diseño gráfico, jardinería…] y trabajo en [zona o tipo de cliente]. Te paso las notas de la visita que acabo de hacer, tal cual las he dictado, desordenadas y con repeticiones: [pega aquí tus notas o la transcripción de la nota de voz]. Conviértelas en un presupuesto por partidas. Para cada partida dame: descripción en lenguaje que entienda un cliente sin conocimientos técnicos, unidad de medida (metro cuadrado, hora, unidad, jornada), cantidad y una columna de precio unitario vacía. NO inventes ni estimes precios: escribe [PRECIO] en su lugar. Si en mis notas falta algún dato para poder medir o definir una partida, no lo rellenes por tu cuenta: apúntalo al final en una lista titulada «Datos que me faltan». Devuélvemelo en formato tabla.

💡 Este prompt es una versión corta. La carta Business Strategist de Invokard lo hace completo y es gratisconsíguela.

Ojo con la lista de «datos que me faltan»: léela entera. Si el modelo pregunta por la altura del techo o por si hay que retirar escombro, es porque tú tampoco lo apuntaste, y eso es un extra esperando a aparecer.

2. El apartado de «qué incluye y qué NO incluye»

A partir de este presupuesto: [pega el presupuesto por partidas]. Escríbeme dos apartados cortos para incluir en el documento. El primero, «Qué incluye»: lo que sí cubre el precio, en frases de una línea. El segundo, «Qué no incluye»: lo que el cliente podría dar por supuesto y no está dentro (por ejemplo, [dos o tres cosas típicas de tu oficio que siempre acaban siendo extra]). El objetivo es evitar malentendidos y extras a mitad de trabajo, no cubrirme las espaldas con letra pequeña: tono claro, directo y sin lenguaje jurídico. Máximo 8 puntos en cada apartado. Y al final, añádeme una lista aparte con las cosas que en mi sector suelen convertirse en extras y que quizá se me estén olvidando poner.

3. Tres opciones (básico, recomendado, premium) a partir de una sola

Toma este presupuesto: [pega el presupuesto]. Conviértelo en tres opciones para el mismo cliente. Básico: lo mínimo que resuelve su problema, sin florituras. Recomendado: lo que yo haría, y es la opción que quiero que elija. Premium: con las mejoras que aportan valor de verdad, no relleno para inflar el precio. Para cada opción dime qué incluye, qué se queda fuera respecto a la de al lado, y para qué tipo de cliente tiene sentido. No inventes precios: usa [PRECIO BÁSICO], [PRECIO RECOMENDADO] y [PRECIO PREMIUM]. Explícame también, en dos líneas, por qué has movido cada elemento de una opción a otra, para que yo pueda discutirlo contigo si no lo veo claro.

Esto cambia la conversación. Un presupuesto único se contesta con un sí o un no. Tres opciones se contestan con un «cuál». Pero no lo fuerces: si el trabajo es pequeño, tres opciones marean más que ayudan.

4. Condiciones, forma de pago y validez de la oferta

Escribe el apartado de condiciones de un presupuesto para [tu actividad], en español de España y en lenguaje que entienda cualquiera, sin jerga legal. Tiene que cubrir estos puntos: forma de pago ([por ejemplo: 40% al aceptar el presupuesto y 60% al finalizar]), plazo de ejecución ([X días o semanas desde la aceptación]), validez de esta oferta ([X días]), qué ocurre si el cliente cambia algo a mitad del trabajo, y qué ocurre si hay retrasos por causas que no dependen de mí. Frases cortas, máximo 10 líneas en total. No cites leyes, artículos ni normativa: solo redacta el acuerdo en lenguaje claro.

Fíjate en la última frase del prompt. Se la ponemos a propósito: si le dejas, la IA te empieza a citar artículos que se ha inventado, y un presupuesto con una ley falsa dentro es peor que un presupuesto sin condiciones.

5. El email de envío que explica el valor, no solo el precio

Escribe el email con el que voy a enviar este presupuesto a [nombre de pila del contacto, sin apellidos]. Contexto de la visita: [dos frases sobre lo que me contó y qué es lo que de verdad le preocupa]. El email tiene que: recordar el problema que me contó, con sus palabras; explicar en dos frases por qué he planteado la solución de esta manera y no de otra; indicar dónde mirar primero en el presupuesto adjunto; decir qué pasa después si le encaja; y cerrar con una pregunta concreta y fácil de contestar. Máximo 150 palabras. Tono cercano pero profesional, tuteo, español de España. Prohibido usar «no dude en contactarme» y «quedo a su entera disposición». No repitas el precio total en el cuerpo del email.

6. El seguimiento a los 5 días sin sonar pesado

Han pasado 5 días desde que envié este presupuesto y no he tenido respuesta. Este fue el email que mandé: [pega el email de envío]. Escríbeme el email de seguimiento con estas reglas: no bajar el precio, no ofrecer ningún descuento, no disculparme por escribir, no meter urgencias falsas del tipo «últimas plazas». Tiene que ser corto (máximo 80 palabras), aportar algo útil (recordar hasta cuándo es válida la oferta o resolver de antemano la duda más típica en este tipo de trabajos) y terminar con una pregunta que se pueda contestar con un sí o un no. Dame también una versión de tres líneas para mandarla por WhatsApp.

Si al quinto día tampoco contesta, escribe una vez más a las dos semanas y ahí lo dejas. Insistir más no vende: solo quema al cliente para el año que viene.

💡 ¿Quieres esto ya resuelto?

No hace falta que escribas el prompt desde cero: la carta Business Strategist de Invokard son más de 3.000 palabras de instrucciones que convierte tu IA en un estratega que estructura números, márgenes y decisiones. Es gratis.

👉 Consigue tus 9 cartas gratis de Invokard

Dónde la IA se equivoca (léelo antes de mandar nada)

Esta parte es la importante. Un presupuesto es un documento con consecuencias, así que conviene saber exactamente qué no puede hacer la herramienta que estás usando.

  • No sabe tus precios ni tus costes, y nunca los va a saber. No conoce lo que te cuesta el material en tu proveedor, ni cuánto tardas tú en hacer un trabajo, ni el margen con el que vives. Si le pides que «estime un precio de mercado», se lo inventa y te lo presenta con el mismo aplomo que si lo supiera. Los números los pones tú, siempre.
  • Se equivoca sumando. Parece mentira, pero es así: estos modelos escriben muy bien y calculan regular. Multiplicaciones de cantidad por precio unitario, totales, porcentajes de impuestos… todo eso hay que comprobarlo con una calculadora o dejando que lo haga la hoja de cálculo. No lo delegues nunca.
  • Rellena huecos inventando partidas plausibles. Si tus notas están incompletas, en vez de decirte «me falta información» tiende a completar con lo que suele haber en trabajos parecidos. Por eso los prompts de arriba le piden expresamente que apunte lo que le falta en vez de rellenarlo. Aun así, revisa partida por partida que todo lo que aparece lo has dicho tú.
  • No le pegues los datos personales de tu cliente. Para preparar un presupuesto no hace falta el nombre completo, el NIF, la dirección ni el teléfono de nadie. Usa el nombre de pila o pon «el cliente». Los datos identificativos los tecleas tú directamente en el documento final, fuera del chat.
  • Los impuestos no son cosa suya. Qué tipo de IVA te toca aplicar, y si en tus facturas hay que practicar retención de IRPF o no, depende de tu actividad y de tu situación concreta. Eso lo confirma tu asesor, no un chat. Y si la IA te suelta un porcentaje por su cuenta, no lo copies al presupuesto: pregúntalo donde corresponde. Si te lía con esto, el presupuesto sale mal y la factura, detrás, también.
  • Los precios y los costes salen de tus números, no de una IA. Si todavía no tienes claros tus costes fijos ni tu precio/hora, ese es el problema de verdad y ningún prompt lo arregla. Para sentarte a ordenarlo, el creador de planes de negocio te va guiando por las preguntas que hay que responder.

Y una cosa sobre la validez que conviene tener clara

Mientras el cliente no lo acepta, un presupuesto es una oferta: un documento informativo. En cuanto lo acepta dentro del plazo que tú mismo has puesto en el documento, la cosa cambia: pasa a funcionar como un acuerdo entre las dos partes, y ya no puedes subir el precio por tu cuenta ni cambiar lo pactado sin que él esté de acuerdo. Por eso el apartado de condiciones importa tanto: lo que no esté ahí dentro, no está.

El plazo de validez lo pones tú, y lo habitual es moverse entre quince y sesenta días. Con una excepción que conviene mirar: hay actividades reguladas con reglas propias sobre el presupuesto —los talleres de reparación de vehículos, por ejemplo, tienen un plazo mínimo de validez fijado por norma—, así que si tu sector es de esos, compruébalo antes de poner una fecha corta.

Y guarda la aceptación por escrito: un «adelante» por WhatsApp vale, pero lo escrito se demuestra mucho mejor. Que quede dicho: esto no es asesoramiento jurídico. Si el trabajo es grande, que lo mire un profesional antes de firmar nada.

Diez minutos, de verdad

Prueba con el próximo. Nota de voz al salir de la visita, prompt 1 para las partidas, tus precios encima, prompt 2 para lo que no incluye, prompt 4 para las condiciones y prompt 5 para el email. Revisas las cuentas con la calculadora y lo mandas.

La primera vez tardarás veinte minutos porque estarás afinando el contexto de tu negocio; a partir de la segunda, diez. Eso es hacer presupuestos con IA: la parte de escribir la lleva la máquina y la de decidir la llevas tú.

Y lo que vas a notar no es solo el tiempo. Es que el cliente deja de preguntar «por qué cuesta esto» y empieza a preguntar «cuándo puedes empezar». Cuando le cojas el truco a estos seis, en el resto de guías de prompts tienes el mismo enfoque aplicado a otras tareas del negocio.

¿Te gustó este contenido? Si es así, síguenos en @SimplificaConIA y descubre otras guías paso a paso para usar la IA como un profesional.

Prompts Listos para Usar

Copia estos prompts y úsalos directamente en tu herramienta de IA favorita

El seguimiento a los 5 días sin sonar pesado

Imágenes de contexto a adjuntar
Han pasado 5 días desde que envié este presupuesto y no he tenido respuesta. Este fue el email que mandé: [pega el email de envío]. Escríbeme el email de seguimiento con estas reglas: no bajar el precio, no ofrecer ningún descuento, no disculparme por escribir, no meter urgencias falsas del tipo "últimas plazas". Tiene que ser corto (máximo 80 palabras), aportar algo útil (recordar hasta cuándo es válida la oferta o resolver de antemano la duda más típica en este tipo de trabajos) y terminar con una pregunta que se pueda contestar con un sí o un no. Dame también una versión de tres líneas para mandarla por WhatsApp.

El email de envío que explica el valor, no solo el precio

Imágenes de contexto a adjuntar
Escribe el email con el que voy a enviar este presupuesto a [nombre de pila del contacto, sin apellidos]. Contexto de la visita: [dos frases sobre lo que me contó y qué es lo que de verdad le preocupa]. El email tiene que: recordar el problema que me contó, con sus palabras; explicar en dos frases por qué he planteado la solución de esta manera y no de otra; indicar dónde mirar primero en el presupuesto adjunto; decir qué pasa después si le encaja; y cerrar con una pregunta concreta y fácil de contestar. Máximo 150 palabras. Tono cercano pero profesional, tuteo, español de España. Prohibido usar "no dude en contactarme" y "quedo a su entera disposición". No repitas el precio total en el cuerpo del email.

Condiciones, forma de pago y validez de la oferta

Imágenes de contexto a adjuntar
Escribe el apartado de condiciones de un presupuesto para [tu actividad], en español de España y en lenguaje que entienda cualquiera, sin jerga legal. Tiene que cubrir estos puntos: forma de pago ([por ejemplo: 40% al aceptar el presupuesto y 60% al finalizar]), plazo de ejecución ([X días o semanas desde la aceptación]), validez de esta oferta ([X días]), qué ocurre si el cliente cambia algo a mitad del trabajo, y qué ocurre si hay retrasos por causas que no dependen de mí. Frases cortas, máximo 10 líneas en total. No cites leyes, artículos ni normativa: solo redacta el acuerdo en lenguaje claro.

Tres opciones: básico, recomendado y premium

Imágenes de contexto a adjuntar
Toma este presupuesto: [pega el presupuesto]. Conviértelo en tres opciones para el mismo cliente. Básico: lo mínimo que resuelve su problema, sin florituras. Recomendado: lo que yo haría, y es la opción que quiero que elija. Premium: con las mejoras que aportan valor de verdad, no relleno para inflar el precio. Para cada opción dime qué incluye, qué se queda fuera respecto a la de al lado, y para qué tipo de cliente tiene sentido. No inventes precios: usa [PRECIO BÁSICO], [PRECIO RECOMENDADO] y [PRECIO PREMIUM]. Explícame también, en dos líneas, por qué has movido cada elemento de una opción a otra, para que yo pueda discutirlo contigo si no lo veo claro.

El apartado de "qué incluye y qué NO incluye"

Imágenes de contexto a adjuntar
A partir de este presupuesto: [pega el presupuesto por partidas]. Escríbeme dos apartados cortos para incluir en el documento. El primero, "Qué incluye": lo que sí cubre el precio, en frases de una línea. El segundo, "Qué no incluye": lo que el cliente podría dar por supuesto y no está dentro (por ejemplo, [dos o tres cosas típicas de tu oficio que siempre acaban siendo extra]). El objetivo es evitar malentendidos y extras a mitad de trabajo, no cubrirme las espaldas con letra pequeña: tono claro, directo y sin lenguaje jurídico. Máximo 8 puntos en cada apartado. Y al final, añádeme una lista aparte con las cosas que en mi sector suelen convertirse en extras y que quizá se me estén olvidando poner.

De las notas de la visita a presupuesto por partidas

Imágenes de contexto a adjuntar
Eres mi ayudante para preparar presupuestos. Me dedico a [tu actividad: reformas, fotografía, fisioterapia, diseño gráfico, jardinería...] y trabajo en [zona o tipo de cliente]. Te paso las notas de la visita que acabo de hacer, tal cual las he dictado, desordenadas y con repeticiones: [pega aquí tus notas o la transcripción de la nota de voz]. Conviértelas en un presupuesto por partidas. Para cada partida dame: descripción en lenguaje que entienda un cliente sin conocimientos técnicos, unidad de medida (metro cuadrado, hora, unidad, jornada), cantidad y una columna de precio unitario vacía. NO inventes ni estimes precios: escribe [PRECIO] en su lugar. Si en mis notas falta algún dato para poder medir o definir una partida, no lo rellenes por tu cuenta: apúntalo al final en una lista titulada "Datos que me faltan". Devuélvemelo en formato tabla.
Cerebro y tecnología digital fusionados. Concepto IA.
Autor: Simplifica con IA

En Simplifica con IA no solo escribimos, experimentamos. Aquí encontrarás bibliotecas de prompts, herramientas de IA pensadas y creadas para ti, y soluciones reales para sacar el máximo provecho a la inteligencia artificial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros guías de prompts que te pueden interesar